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Ante la barbarie que viene galopando hacia nosotros

Este 28 de julio miles expresaremos nuestro deseo de ser libres y vivir sin miedos hoy y siempre.

Severo Cuba

Publicado: 2026-07-15

Estamos ante un quinquenio donde el fujimorismo tendrá, sin intermediarios, el control directo del poder ejecutivo. ¿Qué hacer? entre esa mezcla de temor e indignación que sentimos, es necesaria una reflexión que sepa escuchar el mensaje de las comunidades e interpele la acción política de la ciudadanía para comprender qué ha permitido que tras la llamada a la reconstrucción democrática que inaugurara Paniagua en el 2001, un cuarto de siglo después, espectamos un proceso de restauración autoritaria.

Es necesaria también una mirada global y de largo plazo, pues como siempre y como nunca, la geopolítica mundial afecta directamente la vida en América Latina y el Perú. Vivimos un tiempo donde el envilecimiento de las élites (Epstein/Netanyahu) se impone como núcleo de los sentidos comunes en la sociedad y como ordenador de la ejecutoria de los Estados.

Como señala Rita Segato, no es solo que la carta de los DDHH del 48 pierda vigencia, sino que en la real politik el mundo se ordena y se norma por una nueva carta: la de la crueldad para el adueñamiento. Por eso Gaza y el Congo revelan hoy el espíritu de occidente. El proyecto colonial de siempre: despojo y expoliación, apropiación y eliminación de toda capacidad de resistencia. Y tenemos que mirarnos en esas realidades. Como decía Neruda en su poema al pueblo de Vietnam: Busca tus huesos en esos huesos, ahora quemados, ya no son de nadie, son de todos, son nuestros huesos, busca tu muerte en esa muerte, porque están acechándote los mismos y te destinan a ese mismo barro.

Con Keiko Fujimori en la presidencia se consolida el proceso de restauración conservadora. Es resultado de una persistente estrategia de acumulación con base a un liderazgo histórico de la derecha expresada en el fujimorismo ¿Qué esperar de este gobierno? Un jugador en la geopolítica del lado del colonialismo estadounidense y del sionismo, con políticas que, al igual que su padre, permitirán la apropiación de todo lo posible y la ejecución -con marco legal- de un plan de eliminación de toda capacidad de resistencia, por medio de la represión, el control institucional y la domesticación.

Pero son, sus sueños de opio, porque pese a la millonaria maquinaria puesta en marcha, más de la mitad de los votantes les han dicho NO, tanto los que votaron por Roberto Sánchez como los que en definitiva no votaron por el fujimorismo. Esto debe ser adecuadamente valorado.

En este proceso electoral, entre los emergentes líderes y sus núcleos políticos no se comprendió el escenario que se abrió tras las masacres de Boluarte. Algunos insistimos en que era similar, en cierto sentido, a la campaña por el NO en Chile, en 1988, cuando se rechazó la constitución pinochetista. En ese entonces se tuvo la capacidad de crear el espacio de la Concertación. Aquí no se pudo, no hubo actores o no tuvieron el poder para propiciar una política en ese sentido. A todos ellos, ahora les distingue y reúne cierta identidad de oposición contra el proyecto autoritario, al menos lo político. Pero la agenda frente al autoritarismo trata de enfrentar y tejer alianzas para derrotar un proyecto de apropiación de territorios y recursos y de subordinación de la población.

Comprendamos el mensaje de las comunidades, el sentido del canto “esta democracia ya no es democracia”. El discurso “oficial” sobre la democracia no es real, esto ha sido develado: no se respetan los resultados de un ciudadano/a un voto, por el contrario, se impone una lógica autoritaria cargada de racismo. La democracia normativa y de aparatos no es democracia.

Nos dicen: Queremos una democracia que reconozca la plurinacionalidad y rechace el racismo y la colonialidad. Una democracia con igualdad, que respete el derecho de las mujeres, las niñas y las diversidades sexo genéricas. Una democracia que construya una economía que no se base en la expoliación y el extractivismo sino una economía que, afirmada en el cuidado de la madre tierra, posibilite iniciativa, autonomía económica y desarrollo integral en todas las comunidades y regiones del Perú, haciendo posible una vida digna y buena para todas y todos. Una democracia que valore el saber propio de crianza de la biodiversidad y de cuidado de las fuentes de vida y posibilite la soberanía tecnológica para el desarrollo equitativo de los territorios en todo el país. Una democracia que supere la impronta de la colonialidad, y que adquiere sentido por este desafío histórico de construir participativamente esta democracia del Buen Vivir.

¿Qué hacer? A cada quien, en sus espacios, nos tocar crear lazos de acción colectiva y fortalecer la politicidad nuestra y de todos, todas, todes, propiciando experiencias de una democracia resignificada, con sentido renovador de comunidad, de ciudadanía comunitaria.

El espacio del congreso no es el centro, pero tienen la responsabilidad de garantizar una actuación articulada en oposición al poder autoritario y brindando, con respeto, soporte político a los movimientos sociales. Experimentaremos más agobio por el favorecimiento a los proyectos extractivistas y a las economías ilegales y tendrán que generarse formas de resistencia cuidando la seguridad y la vida de las poblaciones. ¿Cuáles serán estas? ¿Quiénes y con que roles se necesita que participen? ¿Qué democracia es aquella que podamos sentir nuestra y que nos permita poder cotidiano frente a las decisiones de las autoridades y funcionarios del Estado?

Pese al miedo y con la indignación que nos produce la barbarie que cabalga hacia nosotros, hay millones de peruanas y peruanos que tejen lazos, se ponen de pie y este 28 de julio expresarán en las ciudades y el campo su profundo deseo de ser libres, de vivir sin miedos y de seguir luchando para que así sea siempre.


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